Los silencios, los pasos, la garganta anudada al extremo del miedo y de la lágrima. La lengua mordida para no repetir discursos, la pena, la deuda, el deber, el bien, el pasado, el futuro.
¡No a la palabra!, porque no hay puente que salve, ni que asome la razón… Todo lo que ahoga, todo, por ahora se quedará así.
viernes, 24 de julio de 2009
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